sábado, 16 de junio de 2018

En Córdoba se usa Sombrero Vueltiao

Siempre uso la comunicación afirmativa para todas las estrategias en que participo, confiando que si aún no está activo el comportamiento, se logre el cambio al repetirlo, es mejor darlo por hecho en palabras, que negarlo en la invitación.

Para ser más precisa e ir al grano, la hipótesis es que en Córdoba se está perdiendo la tradición de usar el sombrero vueltiao en la de Feria Ganadera y está siendo reemplazado por un sombrero blanco  de origen paisa que se puso de moda a inicios de este siglo. 

Foto: Jason Lee (REUTERS)
Hace unos días Juan David Carvajal abrió un debate en su muro de Facebook al citar que había recibido una nota del colegio de su hija que solicitaba que ella fuera vestida de ganadera (camisa a cuadros, jeans, sombrero y botas).

Él planteó que tal vestuario correspondía a un estereotipo, que no era precisamente el ganadero y, para algunos parece que no fue muy agradable leerlo, pero sin duda fue un detonante para invitarnos a expresar posiciones.  

Lo cierto es que fue un excelente ejercicio para dialogar sobre lo esencial, yo estaba totalmente de acuerdo con su afirmación, porque me trasladó inmediatamente al recuerdo de aquel momento de impacto cuando volví después de unos 6 ó 7 al Coliseo de Ferias Miguel Villamil Muñoz y encontré que eran pocos los que usaban el típico Sombrero Vueltiao, habían pasado de moda las abarcas "tres puntá" que incluso las habían innovado, estaban sacando nuevos diseños con material de diversos colores y las vendían en las tiendas de ropa más reconocidas de Montería.

En resumen, "la pinta" de feria había cambiado, todos andaban con camisa a cuadros de mangas largas, tipo leñador, en el ardiente y típico calor del lugar, un sombrero de alas cortas de color blanco hueso con cinta negra, jeans y botas brahma o por el estilo.

Fue un sábado de feria en 2006, cuando sin muchas ganas acompañé a un amigo de Medellín a ver unos caballos de su familia que concursaban, el plan de ir a ver animales encerrados definitivamente no es lo mío, sin embargo lo acompañé; llegó usando un Sombrero Vueltiao, camisa blanca por fuera, jeans, unas sandalias de cuero y su tradicional poncho paisa para secar el sudor. Me comentó que el año anterior había aprendido la lección, que con ese "bochorno" (calor intenso, pegajoso e insoportable) era una tortura usar camisa con manga larga de colores oscuros y mucho menos botas; sin embargo estábamos rodeados de cordobeses vestidos así con sus rostros brillantes y sonrojados por la temperatura ambiente, tomando whisky o ron, una banda sonando por un lado y por otro un narrador con una acústica mal configurada. Sí, una fusión de sonidos, olores, e imágenes que producen calor con solo imaginarla.

Hablamos de su Sombrero Vueltiao y palabras más o palabras menos dijo, "me gusta porque es fresco y flexible, funciona bien como abanico de mano en los momentos de calor"; se que es incómodo comparar, pero las duras y cortas alas del otro no ayudan mucho para ese fin.

Aclaro, no es un asunto de regionalismo, mucho menos la intención es atacar a los paisas (me caen súper y me gusta su acento), más bien es un llamado de atención a los cordobeses para que valoremos lo que nos pertenece, este bello accesorio de origen Zenú es considerado "insignia nacional", es una de las artesanías más valoradas por los extranjeros que vienen a conocer las bellezas del país y es un tesoro del saber de nuestros ancestros. 

Los chinos copiaron su diseño, emprendedores que incluso no son de la región están exportando una variedad de innovadores productos hechos con su materia prima, la caña flecha; pero nosotros que crecimos viendo a los abuelos con este y cuando pequeños bailabamos cumbia y porro usándolo orgullosos, ahora nos quedamos pasivos viendo como los otros si lo valoran y van con este a todas partes.

Permitimos que nos impusieran unos incómodos estándares de vestuario que ni siquiera se amoldan al clima, es decir una moda que incomoda y, que además es muy cliché ya que esa camisa con tela a cuadros, jeans y botas, es el vestuario típico del vaquero texano, el leñador canadiense e incluso los Skinheads.

En cambio el Sombrero Vueltiao, la guayabera y unas frescas abarcas, eso sí habla de lo que somos, eso sí es auténtico, único en el mundo y debería estar de moda por lo menos una vez al año cuando hay eventos culturales que convocan tanto público como la Feria Ganadera y el Festival del Porro.

Foto: El Tiempo / Thetrendypost
El Sombrero Vueltiao se dió a conocer a nivel internacional cuando Miguel ‘Happy’ Lora lo usó al ser coronado campeón mundial de boxeo en la categoría peso gallo, en 1985, desde ahí casi todos los deportistas que nos representan llevan el suyo, por ejemplo la medallista Caterine Ibargüen  en  la final de triple salto que se llevó a cabo en Beijing en 2015 y en los Juegos Olímpicos de Rio 2016, lucía feliz y fantástica posando con su sombrero.

En Junio de 2008, Jean Paul Gaultier, el enfant terrible (chico rebelde) de la moda francesa, presentó al mundo nuestro sombrero con su colección Menswear primavera-verano en París, después fue invitado a Cali Exposhow 2012 y ahí impresionó con unos diseños aww!!!, excepcionales como todo lo que propone y, por supuesto nuevamente su musa fue nuestro amigo de caña flecha.

Un día cualquiera en Barranquilla recuerdo haber visto a un mormón muy elegante con su camisa blanca y corbata, andando en bicicleta en vez de casco un Sombrero Vueltiao atado con una cuerda a su cabeza y este movía sus alas con el viento como si tuviera vida propia y quisiera volar, una escena realmente hermosa.

En el Doodle de Colombia de Google para Rusia 2018 el sombrero vueltiao también es protagonista, su creador fue un bogotano artista plástico llamado Diego Cadena. “A mi me buscó Google, me imagino porque vieron mis dibujos en internet” fue lo que contó a los periodistas de Caracol radio este egresado de la U. Nacional que además cuenta con una maestría en ilustración.
Doodle ilustrado por Diego Cadena/ Google

En la actualidad, el pueblo indígena Zenú no habla su lengua madre porque estaba de moda o mejor dicho, era obligatorio hablar español y aprender lo que les enseñaban durante la llegada de los españoles a su territorio; para saquear sus riquezas los invasores les hicieron creer que su cultura no tenía valor y ellos le creyeron y la fueron lanzando al olvido. El arte de tejer la caña flecha aún vive, es el gran legado de la etnia y emblema de nuestra región, ¡por favor! asumamos el compromiso con nuestros ancestros de preservar su cultura y que vuelva el Sombrero Vueltiao a las fiestas.

Entrevista a Diego Cadena sobre el Doodle
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